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La estrategia Barbell: cómo aplicarla ha cambiado mi forma de ver la vida [The Barbell Strategy]

>> Analizamos la filosofía de inversión que hay detrás de la estrategia Barbell y cómo se puede aplicar a otros aspectos de nuestra vida.

>> The Barbell Estrategy es mucho más que una forma de diseñar tu cartera de inversión, cuando la empiezas a aplicar en tu trabajo o en tus aficiones puede convertirse en una forma de vida.

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Los extremos como elementos que definen nuestra realidad

A mi modo de ver, la inversión tiene mucho más que ver con la filosofía que con las matemáticas.

¿Cómo? ¿Y todos esos fondos, estrategias cuantitativas y estadistas que trabajan en los mejores fondos de inversión no sirven para nada? Por supuesto que sí, las matemáticas, la estadística y la cuantificación numérica del riesgo son totalmente necesarias para la inversión.

Sin embargo, con el paso del tiempo, cada vez estoy más seguro de que no hay estrategia de inversión, proyección matemática ni evaluación probabilística que resista al devenir del tiempo: todas son perecederas y deben actualizarse o morir. Lo único seguro en el mercado es el cambio.

Sin embargo, todos los sucesos financieros (socioeconómicos) atienden a razonamientos que pueden extrapolarse a lo largo del tiempo, sobre todo para explicar sucesos que ya han pasado (razonamiento ex post).

Ocurre pues, que una de las cosas más interesantes del mundo de la inversión es cómo nos afectan los diferentes sucesos inesperados que ocurren durante nuestra vida.

Es más importante cómo afrontamos los imprevistos que cómo nos preparamos para evitar que éstos ocurran.

Bajo mi punto de vista, es más importante cómo afrontamos los imprevistos que cómo nos preparamos para evitar que éstos ocurran. Son las decisiones que tomaremos cuando nos encontremos en un aprieto las que definirán el curso de nuestra vida. Y, en materia de inversión, cómo decidamos actuar durante los extremos del mercado –entendiéndolos como periodos de volatilidad e incertidumbre- definirá el futuro de nuestro patrimonio.

¿Por qué? Pues porque por lo general, cuando todo va bien, simplemente nos dejamos llevar y mantenemos nuestro propósito de inversión. Sin embargo, es el hecho de vender asumiendo muchas pérdidas o saliéndonos antes de hora lo que suele afectar más al rendimiento de nuestra cartera de inversión.

* Nótese que a partir de ahora hablaré en términos de cartera de inversión, no de inversiones concretas. Es importante tener en cuenta que el objetivo final de un inversor debe ser incrementar el valor global de su cartera conforme avanza el tiempo. Por eso en este post cuando se hable de estrategia Barbell se hará en referencia a la cartera global, no a una estrategia de inversión concreta.

Viajar de ‘mochilero’, pero con billete de vuelta

La verdad es que llevo prácticamente toda mi vida adulta explorando caminos profesionales alternativos, pero siempre he querido mantener los pies en la tierra.

Cuando acabé la carrera, decidí que lo que quería hacer era emprender. Miré mis gastos diarios (vivía en casa de mis padres con todos los gastos pagados por lo que éstos simplemente se correspondían a ocio y poco más). Luego miré mi cuenta corriente y me di cuenta de que si llevaba una vida lo suficientemente frugal podría vivir de mis ahorros durante aproximadamente 2-3 años sin tener prácticamente ingresos. Con el tiempo me di cuenta que la vida no funciona con proyecciones lineales y que si no empezaba a facturar me tendría que buscar un trabajo.

Sin embargo, hice una cosa de la que estoy totalmente orgulloso: pese a que algunos y conocidos mis amigos se compraban coches o llevaban un ritmo de vida elevado, yo decidí escoger el camino de la frugalidad cómoda; es decir, no privarme de las oportunidades de la vida pero siempre manteniendo un estricto control de mis costes y mis ahorros.

Exploré todas las oportunidades que el mundo del emprendimiento me ofrecía. Pero en vez de hacerlo un coche o ropa de marca, decidí mantener una cuenta corriente saneada y una combinación de fondos de inversión que me garantizara una estabilidad económica.

¿Cómo? Básicamente no cayendo ante esos ‘placeres mundanos’ que acaban causando problemas a tu bolsillo. Exploré todas las oportunidades que el mundo del emprendimiento me ofrecía. Pero en vez de comprarme un coche o ropa de marca cuando ganaba dinero, decidí mantener una cuenta corriente saneada y una combinación de fondos de inversión que me garantizara una estabilidad económica. Año tras año, aunque a veces ganaba poco (e incluso perdía) en mis emprendimientos, fui capaz de seguir trabajando gracias a que decidí proteger mis ahorros por encima de caprichos y cosas que realmente no necesitaba.

Este hecho, sin darme cuenta, hizo que aunque el camino de emprender tiene muchos riesgos inherentes, todos ellos se vieron mitigados por el hecho de que mis ahorros me permitían tener un plan B si fracasaba.

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80/20: la ratio que rige mi día a día

Desde que lo conocí, he sido un gran fan del Principio de Pareto como motor para entender y organizar mi vida.

Uno de los aspectos más importantes en los que baso el razonamiento del principio de Pareto es en la organización de mi agenda diaria. Aplico el 80% de mi esfuerzo y concentración en el 20% de las horas que trabajo, puesto que son aquellas donde soy capaz de encontrar una mayor concentración y productividad. ¿Por qué? Pues porque sé que durante el resto del día tendré interrupciones o sucesos inesperados que requerirán de mi atención. Por ese motivo, trato de planificarme para que en aproximadamente 2 horas puedas terminar aquellas tareas que sean de mayor importancia o que aporten mayor valor a mi empresa. Ciertamente me parece una forma de ver la vida bastante interesante. Si luego da la casualidad de que tengo un día tranquilo e inspirador, genial; si no es el caso, trato de adaptarme a la realidad.

Lo cierto es que, sin darme cuenta, llevo aplicando este principio también en los temas relacionados con la inversión. Quiero tener una cartera lo más diversificada posible pero soy consciente de que es imposible saber y estar al día de todo. Por ello decidí poner el foco en una parte muy pequeña de mi cartera de inversión mientras que el resto va prácticamente en piloto automático.

¿Qué significa piloto automático? Pues, básicamente, activos tradicionales y extremadamente aburridos: PIAS, seguros, fondos monetarios, algún que otro fondo indexado, etc. Vamos, nada fuera de lo común. Sin embargo, con una parte reducida de mi capital me permito el lujo de tomar posiciones mucho más arriesgadas y especulativas. Y ahí es donde realmente me lo paso en grande.

La verdad es que estuve un tiempo algo preocupado porque me daba la impresión de que estaba haciendo las cosas mal. No tenía fondos de inversión temáticos, ni gestión activa de ningún tipo. Todo aquello que se suele decir que debe tener una cartera de inversión lo estaba incumpliendo.

Y eso me tenía algo preocupado. Hasta que un día me topé con The Barbell Strategy (la Estrategia Mancuerna), desarrollada por Nassim Nicholas Taleb, y literalmente mi cabeza explotó: ahí tenía la respuesta a la metodología de inversión que estaba buscando.

La estrategia Barbell: mucho más que una estrategia de inversión

La clave para tener éxito es saber cómo luchar por tener éxito y fallar con estilo.

Ray Dalio

Antes he comenzado este post hablando de cómo la inversión puede ser en si misma fruto de una filosofía de vida. Lo cierto es que lo creo firmemente. Dime cómo inviertes y te diré cómo eres (o, mejor dicho, qué te falta).

Yo hace tiempo que decidí lo que me falta(ba) a mí: me gusta probar cosas nuevas. Y si son de inversión aún más porque me lo paso en grande. Invertir es mi pasión y he hecho de ello mi modus vivendi. Sin embargo, debo decir que no mes gusta ir all in, más bien todo lo contrario: quiero tener un seguro por si me equivoco. Sinceramente, no aspiro a ser esa persona que apostó todo lo que tenía en una idea y ahora es millonaria. Hace tiempo que esa idea ha desaparecido de mi cabeza.

Lo que realmente me gusta es diseñar una cartera de inversión con la que lograr 2 cosas muy concretas:

  1. Por un lado, tener un capital bastante asegurado por lo que pueda pasar en el futuro.
  2. Calmar mis ansias por probar cosas nuevas, investigar y no perderme ninguna tendencia de inversión simplemente por tener miedo a equivocarme tirar por tierra todo mi trabajo previo.

Parece imposible pero no lo es: sólo es cuestión de asignar a cada cosas el riesgo adecuado. O, más bien, la proporción adecuada.

Y lo curioso es que esta filosofía se puede aplicar a todos los aspectos de nuestra vida. Desde la alimentación y el fitness hasta el trabajo o los viajes.

  • Cásate con un contable, pero vete de gira con un rock star una vez al año.
  • Levanta mucho peso durante escasa repeticiones y luego haz una larga sesión de cardio.
  • Come súper sano durante la semana, pero el fin de semana no te olvides del cheat meal.
  • Ten un trabajo estable y aburrido, pero cuando llegues a casa trabaja en algún proyecto vanguardista y arriesgado.
  • Obvia la mayoría de los ataques personales, pero de vez en cuanto descarga con fuerza tus razonamientos en un hater.
  • No vayas de viaje a sitios peligrosos, pero haz alguna actividad de riesgo en sitios con las mayores garantías de seguridad.

Y así podríamos poner muchos ejemplos más. El concepto es sencillo: mantén tu vida lo más segura posible pero no te olvides de tomar pequeños riesgos controlados porque son los que podrían significar un cambio grande en tu vida.

Lo mismo se puede hacer en las inversiones. En vez de tomar riesgos en productos medios o sin ningún tipo de diferencial, la estrategia Barbell nos propone destinar la gran mayoría del capital a inversiones seguras mientras que una parte más pequeña las destinamos a aquellas inversiones que por su potencial asimétrico podrían significar una gran ganancia para nuestra cartera.

En el próximo post estudiaremos con detalle qué es la estrategia Barbell y cómo podemos aplicarla. Además, compartiré cómo la he adaptado a mi propio perfil de inversor, puesto que no todas las personas somos iguales y hay una cartera para cada inversor (o momento de inversión).

Recomendación: libro El Cisne Negro, de Nassim Taleb

Libro El Cisne Negro Nassim Taleb

No podía acabar este post sin referenciar uno de los libros más reconocidos de Nassim Taleb: El Cisne Negro.

En él, Taleb explica los motivos por los cuales somos incapaces de predecir aquellos sucesos imprevistos, basándose sobre todo en el hecho de que ponemos el foco en lo que sabemos en vez de ponerlo en lo que no sabemos.

A mi modo de ver, se trata de una de aquellas obras que es capaz de cambiar tu forma de pensar y, sobre todo, en lo que a toma de decisiones complejas se refiere.

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