Inversión en bolsa

¿Invertir en bolsa ahora? El precio del dólar hoy como indicador de crisis económicas

El Índice del Dólar como indicador del sentimiento del mercado hacia las crisis económicas

>> ¿Cómo sabemos si es buen momento para invertir en bolsa?

>> Hablamos de la crisis del coronavirus y el papel de los bancos centrales.

>> Finalmente, explicamos cómo el Índice del Dólar, basado en el precio del dólar estadounidense en relación a una cesta de divisas puede ayudarnos a tomar mejores decisiones de inversión.

Las crisis económicas son generadas por personas. Miedo o euforia, en cualquier caso son los sentimientos en base a nuestras previsiones del futuro los que las desencadenan. Durante la crisis del coronavirus (COVID-19) se han producido caídas bursátiles récord que recuerdan a la dureza del Crack del 29.

Pero la gran pregunta es: ¿ha pasado ya lo peor? ¿Debería empezar a comprar acciones? Lo primero de todo es tratar de situarnos en el mapa. Y para ello proponemos usar un indicador muy interesante: el Índice de Dólar.

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¿Te interesa la inversión en bolsa y otros productos? Te recomendamos nuestro artículo sobre 5 Ideas de Inversión para 2020.

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La crisis del coronavirus y la economía

La felicidad es ver, verlo todo desde una esquina. Pensar. Y entonces coger la libreta i documentar este momento de gracia.

Simona Skrabec, escritora y traductora eslovena (1968)

Vivimos en un nuevo mundo.

Me gustó mucho la reflexión del periodista Iñaki Gabilondo refiriéndose a la crisis del coronavirus en un programa de Canal Cero que decía algo así: “cuando volvamos a reencontrarnos es posible que nos encontremos un mundo que, de forma perceptible y quizás también de forma imperceptible, ha cambiado”.

Y creo que así será. Creo que el coronavirus ha sido el catalizador para mostrarnos que vivimos en un mundo que debe cambiar. Un mundo que depende demasiado de la producción on-demand pero que a su vez la concentra en una zona geográfica concreta del planeta (principalmente China y sudeste asiático). El problema es que cuando esta cadena de producción falla, el mundo se resiente.

En esa línea, vivimos en un mundo donde la globalización sincroniza tanto los aspectos positivos del comercio internacional como los negativos. En un mundo altamente globalizado como el de hoy en día, era improbable evitar la propagación de un virus tan contagiosos como el COVID-19.

Por supuesto no estoy haciendo ningún juicio de valor, simplemente matizo que todo sistema tiene pros y contras y que probablemente el acontecimiento que estamos viviendo hoy en día abrirá muchos debates una vez todo se calme.

Esta casuística atañe también al flujo del dinero. Desde la creación del sistema de divisas fiat, los bancos centrales han evolucionado hacia una mayor coordinación global. Ciertamente, hasta la fecha, la prueba más dura a la que se enfrentaron los distintos bancos centrales del mundo fue las crisis de 2008 (hace ya 11-12 años). De ella aprendieron muchas cosas. Probablemente la más patente tiene que ver con el timing: es decisivo actuar rápido.

Y así también lo han hecho los inversores, gestores, gobiernos y demás participantes de las escena financiera. Cada vez que ha habido un pequeño revés en los mercados, sobre todo en los mercados bursátiles (adalides de la recuperación económica post-2008), éstos han buscado la salvación en los bancos centrales. Así se ha creado una relación casi simbiótica, en la que la deuda tenía un valor que tendía a virtualmente hacía el infinito puesto que, a priori, el riesgo desaparecía gracias a esos compradores de última instancia llamados bancos centrales. ¿Pero qué pasa si el sistema se hace tan grande que ni siquiera los bancos centrales –en connivencia con los gobiernos- pueden salvarlo? Dejamos la pregunta al aire, hablaremos de esa posibilidad en otro post.

El rescate de los bancos centrales como respuesta al COVID-19

Tal y como apunta Egon Von Greyerz, “Los bancos centrales del mundo han comprometido 12 billones de dólares de soporte directo vía la impresión de dinero. Adicionalmente, los estímulos y reducciones de impuestos a los que se han comprometido los gobiernos son de 5 billones. […] Si tomamos como ejemplo a la Fed (Reserva Federal de EEUU), ésta ha recortado las tasas de interés hasta cero y ha expandido su balance con 700.000 millones hasta los 5,5 billones desde septiembre de 2019. Otros 2 billones han sido comprometidos pero esto es sólo el comienzo. Sólo como recordatorio, durante la crisis de 2006-9 el balance de la Fed creció solo de 1,2 billones a 2 billones en 2009. Seguramente veamos crecer ese balance por billones en las próximas semanas”.

La Reserva Federal de EEUU está como loca proveyendo de dólares al sistema. Y cuando hablamos de proveer de dólares al sistema nos referimos básicamente a compra de deuda denominada en dólares americanos.

Ciertamente el dólar americano es la divisa base mundial, posición que fue ganándole a la libra esterlina desde la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día, se calcula que el 70% de las transacciones inter-regionales se realizan en dólares (en términos de volumen). Para más información puedes consultar el estudio Worldwide Currency Usage and Trends elaborado por la entidad SWIFT.

Mapa de transacciones inter-regionales. Comparativa entre 2012 y 2014. Excluye sistemas de pago internos (por ejemplo, el SEPA europeo) y transacciones comercialesy financieras domésticas. Fuente: Worldwide Currency Usage and Trens, SWIFT, diciembre 2015.

Lo que ocurre es que, en un sistema donde la deuda es 30 veces el producto interior bruto mundial podemos asumir que gran parte de las transacciones son pagos y ajustes de deuda.

Hay varios motivos y para ello deberíamos observar el mercado de bonos en general y el de bonos americanos en particular. Pero de momento vamos a asumir que el dólar estadounidense es la divisa refugio -con el permiso del franco suizo y el yen japonés- más utilizada. Vamos a suponer también que las economías emergentes están sumamente endeudadas o tienen mucha deuda americana (China cumpliría ambas situaciones). Además, tienen gran cantidad de materias primas y productos que no pueden vender porque literalmente la economía mundial se ha detenido. De nuevo, todos estos productos y servicios suelen cumplir con transacciones en dólares.

¿Y qué hacen estas economías cuando la crisis se complica? Efectivamente: refugiarse en el dólar americano. Y entonces ocurre lo que vemos en la siguiente imagen: que en una semana se consume la mitad del plan de rescate de la Reserva Federal.

Primer programa de (re)compra de activos/deuda de la FED a raíz de la crisis del coronavirus (700.000 millones de dólares). En la primera semana se consumieron 337.000 millones de dólares. Fuente: ZeroHedge.

La sincronización de los bancos centrales

Pero no todo queda en EEUU. Absolutamente todos los bancos centrales relevantes (Banco Central Europeo, Banco de Japón, Banco de Inglaterra, etc.) están supliendo al sistema con dinero y facilidades crediticias.

Aquí podemos ver en directo como están los tipos de interés de las mayores economías a día de hoy:

Relación de tipos de interés de los principales bancos centrales del mundo. Fuente: investing.com

¿Están funcionando las medidas de los bancos centrales para evitar una crisis económica durante el COVID-19?

Parece ser que, de momento, la sangría de la primera mitad de marzo de 2020 se ha frenado. Creo, sinceramente, que la intervención de los bancos centrales está siendo rápida, coordinada y, posiblemente, esté salvando la economía (al menos a corto plazo).

Indicador del sentimiento de mercado del mercado de acciones americano. Fuente: Goldman Sachs Global Investment Research.

Las caídas bursátiles, el confinamiento y el resto de medidas implementadas para sobrevivir el coronavirus están siendo tan rápidas, duras y generalizadas que nos pilló a todos desprevenidos. De hecho, inversores, analistas y demás especialistas económicos aún no pueden “poner precio” a todo lo que está pasando. No obstante, economistas como Carmen Reinhart hablan de que “esta vez es realmente diferente” y defiende que “este es el momento en el que <<todo lo que haga falta>> se aplique a políticas fiscales y monetarias innovadoras y de gran escala para que la emergencia sanitaria no se convierta en una crisis financiera”.

Y, personalmente, opino lo mismo. La economía está tan sumamente apuntalada que cualquier shock podría ser devastador.

¿Ha pasado ya la crisis del coronavirus? ¿Debería empezar a invertir en bolsa?

Empezaré por la segunda pregunta: siempre es buen y mal momento para invertir en bolsa ya que depende única y exclusivamente de tu situación financiera y horizonte temporal.

Pasando a la primera pregunta, creo que esto aún no ha acabado. No obstante, si somos capaces de unir esfuerzos a nivel mundial, contener los contagios y hallar una solución relativamente rápida que nos permita volver al trabajo, sí que existe la posibilidad de que salgamos de esto de forma más o menos rápida. Todo dependerá de que los esfuerzos conjuntos de investigadores, analistas, políticos, comunidad médico-científica, etc. puedan dar con una solución (¿vacuna?) lo antes posible.

Sin embargo, pese a que los indicadores de los inversores parece que han descontado que esto será una crisis rápida y que no tendría que afectar en demasía al sistema financiero (repito, si no lo ha hecho (aún) posiblemente sea porque se activó el helicóptero del dinero), hemos de tener prudencia y, sobre todo, no creernos que esto ha terminado por que sí sino tratar de obtener información lo menos sesgada posible.

Sin embargo, por ofrecer un pequeño halo de esperanza, las buenas noticias son que China, la manufacturera del mundo, está poco a poco volviendo al trabajo. Y no creo que Europa y Estados Unidos tarde más de 1 ó 2 meses como mucho a recuperar la actividad económica. Repito: todo dependerá de las autoridades y los avances sanitarios.

Inflación o deflación: that’s the question

Mientras tanto, Washington está tratando por todos los medios crear inflación. No sólo en el sentido de un aumento de precios, sino en un sentido financiero: está inundando el sistema de dólares a precios bajos para que las cañerías del sistema financiero estén bien provistas; pero, sobre todo, lo que desea Washington es que el dólar se deprecie por dos motivos principales:

  1. Como los Lannister, “siempre paga sus deudas”. Y no son pocas. En ese sentido, si la inflación aumenta es beneficioso para el deudor.
  2. Necesitan un dólar relativamente débil para cuando las empresas puedan volver a funcionar con mayor normalidad y favorecer la exportaciones (Trump lleva obsesionado con debilitar el dólar toda su legislatura y está aprovechando esta situación para presionar a la Reserva Federal).

Lo mismo está ocurriendo en las economías de la zona euro, mas creo que en este caso están previendo una crisis de mayor duración (en el sentido económico), debido a muchos factores (dependencia de Europa del sector manufacturero, del turismo, población más envejecida, menor velocidad económica, etc.). Creo que por eso el paquete de medidas tiene connotaciones crediticias, en vez de subvenciones.

El tablero de ajedrez está servido, veremos cómo se desarrolla la partida.

El precio del dólar hoy para evaluar las crisis futuras

Supongo que es lo que interesa: ¿cómo saber si la crisis se está recuperando?

Hay muchos indicadores. Algunas personas estarán pendientes del petróleo (aunque con la guerra de precios entre Arabia Saudí y Rusia posiblemente el precio no sea el mejor indicador). Otros analistas suelen basarse en una combinación de petróleo, índices y bonos para medir rápidamente el estado de la economía. También podríamos dirigirnos a organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y revisar sus previsiones de crecimiento.

Personalmente, en estos momentos estoy mirando el índice del dólar* contra las demás divisas como un indicador muy fiable del sentimiento del mercado de cara a la economía.

Quizás sea por deformación profesional -me dedico al trading, en especial de divisas (Forex)- pero con el tiempo he podido constatar que las divisas contienen prácticamente toda la información que necesitamos para tomar posiciones en nuestras inversiones.

Las divisas son un recurso, una suerte de materia prima financiera. Aunque a veces las usemos como reserva de valor, su mejor utilidad son las transacciones. No son pues un fin, sino un medio para algo más.

Y en ese sentido el dólar americano ejemplifica la divisa transaccional por antonomasia en los mercados alcistas y, en consecuencia, una de las divisas refugio durante las crisis. Por eso es tan importante medir su relación con las demás divisas del mundo. Y para ello un indicador muy útil es el Índice del Dólar.

* También se podría medir en relación al oro (XAU/USD), pero eso lo estudiaremos en próximos posts.

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¿Qué es el Índice del Dólar (DXY ó USDX)?

El Índice del Dólar (siglas DXY y USDX) es un índice que mide el precio del dólar estadounidense en relación a una cesta de divisas fiat ponderadas en base a su cotización y utilización en relación a la economía mundial.

Esta cesta de divisas está ponderada de la siguiente manera:

  • Euro (EUR), 57.6%
  • Yen japonés (JPY), 13.6%
  • Libra esterlina (GBP), 11.9%
  • Dólar canadiense (CAD), 9.1%
  • Corona sueca (SEK), 4.2%
  • Franco suizo (CHF) 3.6%

Como puedes ver, la economía europea tienen un gran peso en el índice. Faltarían divisas importantes como puede ser el yuan chino o el rublo ruso, mas desde un punto de vista internacional (es decir, obviando el uso en sus economías internas) su utilización muy baja. Por eso podemos asumir que para nuestro análisis el Índice del Dólar es una herramienta realmente fiable.

El índice dólar se estableció en marzo de 1973, poco después del desmantelamiento de los Acuerdos de Bretton Woods.

El valor inicial del índice dólar se estableció en 100. Como se verá en el gráfico siguiente, su valor relativo ha llegado a subir hasta 160 y bajar a aproximadamente 70.

El USDX o DXY se actualiza cuando las cotizaciones de las distintas divisas fiat están abiertas, es decir, cuando los mercados están abiertos.

El USDX o DXY es también un producto financiero que se puede comerciar bien sea mediante futoros o CFDs. Sin embargo, nosotros proponemos usarlo como indicador.

La relación del Índice del Dólar con las crisis de los últimos 30 años

Vamos a ver qué nos dicen los gráficos sobre nuestra premisa de que el Índice del Dólar puede ser un indicador de las previsiones del mercado con respecto al devenir de la economía.

Relación del Índice del Dólar con respecto a las crisis económicas de los últimos 30 años. En gris se marca la fecha de inicio de las mismas y en rojo el periodo de mayor convulsión en los mercados. Fuente: elaboración propia.

¿Quieres ver el análisis con mayor resolución?

Se han marcado las siguientes crisis* como puntos de control del comportamiento del índice del dólar con respecto a la economía:

  • El Lunes Negro.
  • La Crisis de las Puntocom.
  • La Crisis Hipotecaria.
  • Las Crisis de Deuda Soberana Europea.
  • La Crisis del COVID-19.

* Todas ellas se podrían definir como crisis de deuda (sí, incluso la actual crisis del coronavirus). Lo que pasa es que el nombre suele llevárselo el catalizador.

Explicación del análisis

Volviendo al gráfico, podemos ver como cada crisis ha sido precedida por:

  • Un periodo de devaluación del dólar** (inflación de precios causada por un periodo de crecimiento económico. Por lo general este periodo acaba con un pico muy marcado.
  • Un periodo de estabilidad monetaria. Este periodo se podría definir como de escasa volatilidad, en términos relativos, entre las divisas. A menudo los procesos acumulativos/distributivos presentan este comportamiento. En el gráfico todos ellos los he marcado con un canal amarillo (excepto en el caso de la crisis de deuda hipotecaria del año 2008.
  • Un periodo de apreciación del dólar. Probablemente debido a su posición de valor refugio debido a que Estados Unidos se considera, a día de hoy, el mejor deudor del mundo. En esa línea, los inversores recurren a comprar bonos americanos para protegerse de las caídas bursátiles y, por otra parte, los gobiernos con más problemas emiten deuda, la mayoría de ella cotizada en dólares americanos.
  • Fin de la crisis: pico de apreciación del dólar alcanzado. En la mayoría de casos el final de la crisis acaba con más incertidumbre (recordemos lo que se suele decir que los inversores compran por las escaleras y venden por ascensor).

Seguidamente comienza un periodo de devaluación del dólar, el cual usualmente tiene que ver con el efecto que causan las bajadas de tipos de interés. Posteriormente, esos dólares suelen traspasarse hacia otros productos financieros, principalmente acciones, o bien el sector inmobiliario. Una vez la máquina arranca, los bancos centrales comienzan a subir los tipos de interés. Y el ciclo vuelve a comenzar.

** Hay que tener en cuenta que cuando hablamos de devaluación/estabilidad/apreciación lo hacemos en relación a la cesta de divisas que anteriormente mencionábamos.

Factores a tener en cuenta:

  • El indicador está altamente ponderado con respecto al euro y otras economías europeas. Si bien la economía de la zona euro ocupa el segundo puesto en términos de Producto Interior Bruto,  el índice debería comenzar a incluir divisas de economías tan potentes como los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) así como Corea del Sur, Turquía o México. No obstante, el peso de estas divisas –que no economías- en términos de monetización de la deuda aún es relativamente bajo, por lo que se prevé que el sesgo que proporciona este indicador es (aún) negligible.
  • Este indicador está altamente relacionado con las políticas monetarias de los bancos centrales, puesto que el mercado descuenta la cantidad de oferta monetaria en el precio de la divisa. Por ese motivo, es necesario tener en cuenta las intervenciones de los bancos centrales (y la posterior reacción del mercado) como puntos de inflexión importantes. Es, entonces, un indicador del funcionamiento de la economía financiera, la cual pese a que afecta a todo el mercado, es importante tener en cuenta ese matiz.

Cómo podemos usarlo para invertir en bolsa. Consejos prácticos.

Gracias a la gran coordinación de los bancos centrales, la economía presenta –sobre todo desde 2008- un gran efecto congregador; esto quiere decir que las economías tienen tal nivel de coordinación que estudiando unos pocos índices e indicadores podemos tener una visión global y regional muy interesante.

¿Cómo usar el indicador del Índice del Dólar? Ahí van algunos consejos.

  • Nos sirve para discernir entre: mercado condescendiente o mercado asustado. En ese sentido, lo primero que hemos de hacer es marcamos nuestro rango de referencia (mercado neutro). Nosotros hemos escogido 100 teniendo en cuenta las relaciones de las diversas economías que conforman la cesta del Índice del Dólar.
  • Recordemos que las divisas también representan la fortaleza de las economías. Si se aprecia el dólar frente al euro durante la crisis, también podemos prever que el mercado bursátil estadounidense podría comportarse mejor en términos de crisis.
  • Lo que haremos es ver cómo evoluciona el Índice del Dólar. Si los mercados se calman (por ejemplo gracias a las intervenciones de los bancos centrales) podemos asumir hay buenas perspectivas en el mercado. Si no es así, podemos asumir que el dinero está en el mercado de bonos. En ese sentido, deberíamos tener prudencia.

Ciertamente este indicador puede ser de gran ayuda para evaluar el estado general del mercado. No aconsejamos basarnos solamente en el Índice del Dólar para tomar decisiones, sino más bien como un marco de referencia.

Posteriormente cada inversión requerirá de un sistema y plan propios, siempre teniendo en cuenta el riesgo asociado.

Teniendo en cuenta el estilo de inversión del gran Warren Buffet (largo plazo), podemos utilizar este indicador como una marco de referencia para posicionarnos una vez la economía dé señales de recuperación.

Caso práctico: ¿Dónde estamos ahora con respecto a la crisis del COVID?

Es difícil saber dónde estamos teniendo en cuenta la rapidez con la que han ido sucediendo los acontecimientos del coronavirus.

Después de una rápida depreciación del dólar (probablemente artificial) se produjo un vuelo a la calidad nuevamente hacia el dólar estadounidense, coincidiendo con los periodos de mayor incertidumbre y volatilidad en los mercados.

En el momento en el que escribimos estas líneas, el Índice del Dólar marca 100,56. Recordemos que, según nuestros parámetros:

100 = Mercado neutro = Indecisión (no hay tendencia clara)

A partir de ahí cada cual podrá hacer el proceso de inversión que le parezca más apropiado. A nuestro parecer, la intervención coordinada de los bancos centrales ha logrado contener, por el momento, el miedo en los mercados. Sin embargo, el sentimiento de duda y desconcierto aún no ha desaparecido. En ese sentido, nos mantenemos a la espera de ver cómo se suceden los acontecimientos.

Seguiremos atentos a lo que ocurra en los mercados. Y, si lo que ocurre es digno de mención, lo compartiremos aquí. En todo caso, a modo de reflexión, a veces la mejor inversión es mantenernos desinvertidos. Y aprovechar para invertir en nuestro conocimiento, salud y aquellas personas a las que queremos.

La información de este post ha sido realizada con fines exclusivamente informativos y no constituye consejo alguno de inversión. Se desaconseja la utilización directa de los datos aquí aportados para tomar decisiones de inversión. Invertir conlleva riesgos, hágalo siempre con la asesoría de un profesional.

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